mayo 05 2021 0Comment

Instituto Agrícola Pascual Baburizza: el desafío de aprender haciendo en pandemia

“Aprender haciendo” es el lema del Instituto Agrícola Pascual Baburizza (IAPB), liceo técnico profesional agrícola ubicado en la comuna de Calle Larga, en Los Andes. La pandemia hizo que cumplir con ese lema, fuera un desafío aún más grande, debido a que los estudiantes ya no pueden recorrer las 35 hectáreas que pertenecen al IAPB aprendiendo de sus cultivos y poniendo en práctica sus habilidades agropecuarias.

Sin embargo, para enfrentar la pandemia, el IAPB contaba con una ventaja para flexibilizar su sistema: el establecimiento tiene un modelo pedagógico personalizado de autoaprendizaje. Este es el Sistema de Educación Relacional Fontán (Serf), traído directamente desde Colombia, donde los estudiantes elaboran su propio Plan Personal de Estudios, enfocados en aprender según sus intereses, respetando los ritmos individuales de aprendizaje y desarrollando sus potencialidades. Este modelo facilitó la adaptación a un sistema de clases online.

Adaptando el modelo pedagógico

“A pesar de la cuarentena, estas últimas semanas nos hemos dado cuenta de que el ánimo y el ritmo no decayó. Durante la primera reunión de apoderados pudimos ver muy buena disposición de las familias”, expresó Carlos Valderrama, director del IAPB, luego de que el establecimiento nuevamente tuviera que suspender sus clases presenciales dado que la comuna retrocedió a fase 1 dentro del Plan Paso a Paso del Gobierno.

Para Valderrama, el principal objetivo en el proceso de adaptación del modelo de clases fue mantener el trabajo pedagógico online y la cercanía de toda su comunidad educativa. Para esto, junto a Fundación Educacional Luksic, entidad sostenedora del establecimiento, en 2020 entregaron más de 200 computadores y módems con internet para asegurar la conexión de todos sus estudiantes.

“Queríamos devolver el sentido de comunidad a nuestro Instituto y para eso, necesitábamos que todos estuvieran conectados. Por otro lado, frente a una situación tan compleja como el Covid-19, más allá de enfocarnos en el desarrollo académico, también nos preocupaba saber cómo estaba el estudiante viviendo el día a día”, explicó el director.

Con la llegada de la pandemia, el IAPB comenzó a repensar su oferta pedagógica, incorporando tres pilares principales. El primero consistió en adaptar el trabajo escolar en media jornada, reduciendo la extensión horaria de cada asignatura a la mitad para concentrarse exclusivamente en horario matutino y durante la tarde repasar o realizar sus tareas. El segundo pilar fue crear áreas de aprendizaje según materias afines y parecidas como por ejemplo juntando Lenguaje y Comunicaciones con Ciencias Sociales; Tecnología y Matemáticas (CITEM); o, Artes y Deporte. “Queríamos una estructura que estimulara el hábito de estudio permanente, que sistematizara el trabajo y la comunicación fluida”, explica el director.

El tercer pilar, y uno de los proyectos estrella, fue la articulación de asignaturas, la cual consiste en unificar dos o más materias, sin importar que vengan de áreas de aprendizaje distintas, con la finalidad de alivianar la carga académica de los jóvenes. “Para el estudiante es mucho más amigable acercarse a un área de trabajo compuesta de una, dos, o tres asignaturas. Podemos impactar académicamente en su autoestima, en el sentido en que va avanzando simultáneamente en más de un tema, teniendo un sentido más claro en la proyección de su aprendizaje: tiene metas mucho más claras”, explica Valderrama.

Según Valderrama, la esencia del IAPB consiste en que ponen al estudiante en el centro de su quehacer pedagógico, buscando desplegar todos sus recursos para entenderlo como un ser humano multidimensional, que tiene necesidades, intereses e inquietudes en todas las dimensiones de su vida. “Esto nos llena de orgullo porque nos permite seguir estando en la primera línea, dialogando de tú a tú con otros colegios a nivel internacional”, finalizó.

Fuente: Fundación Luksic.