agosto 06 2020 0Comment

Educando a distancia en tiempos de pandemia: La experiencia del Instituto Agrícola Pascual Baburizza

Publicado en SerfChile.cl.

Llega la Pandemia

El 03 de marzo de 2020 se confirmó el primer caso de contagio de coronavirus en Chile. A partir de esa fecha se pusieron en acción diferentes mecanismos de distanciamiento social con el fin de evitar la propagación del virus que ha dado origen a la peor crisis sanitaria que ha enfrentado la humanidad en los últimos 100 años. Así, el 16 de marzo se anunció la suspensión de clases presenciales, lo cual planteó un doble desafío para las comunidades educativas: no sólo debían adecuarse a la enseñanza en un contexto de crisis sanitaria, sino que las características de esta última implicaron que debían lograrlo sosteniendo sus procesos de gestión y enseñanza-aprendizaje de manera remota.

En este contexto, las comunidades educativas que pertenecen a la RedSerf han estado aprovechando las características del sistema para hacerle frente a la situación. En este artículo compartimos con ellas la experiencia de uno de los establecimientos miembros de la red, en este contexto de crisis, a través de una entrevista con dos miembros de su equipo directivo: la coordinadora de especialistas, Camila Varas, y la coordinadora de apoyo tutorial, Paula Figueroa.

Consejo docente virtual en el IAPB
Consejo docente virtual en el IAPB

Un poco de contexto

El Instituto Agrícola Pascual Baburizza (IAPB) implementa Serf desde el año 2013 y a fines del año pasado aprobó el proceso de sustentación, con lo cual ha sido autorizado por SerfChile y actualmente continúa su misión de formar estudiantes autónomos sin el acompañamiento de la consultoría de Grupo Educativo. Se une así al Liceo Bicentenario De Molina, que alcanzó este hito en diciembre del 2018.

El proceso de implementación en el IAPB no estuvo exento de dificultades -como todo proceso de transformación educativa de esta envergadura-, siendo el año pasado  particularmente desafiante. Hubo un cambio en la dirección de la institución y al nuevo equipo le fue encomendada la misión de alcanzar la autorización en su primer año de funcionamiento. Naturalmente, la rica trayectoria de aprendizajes en la implementación del sistema constituyó el acervo principal en el cual se apoyó el éxito de este proceso, sin embargo, también fue importante que las personas que llegaron al equipo directivo desde fuera de la institución tuviesen una profunda experiencia en la implementación del sistema: El Director, Carlos Valderrama, fue Director del Liceo Bicentenario De Molina durante todo el proceso de implementación, y la coordinadora de apoyo tutorial, Paula Figueroa, se había desempeñado como consultora desde SerfChile, apoyando la implementación del sistema en distintas comunidades educativas.

Como sabemos, el 2019 también trajo turbulencias para el sistema educacional en Chile como consecuencia del estallido social, lo cual sumó una nueva capa de complejidad al desafío de la autorización. Sin embargo, el trabajo que el Instituto desplegó en ese periodo resultó ser clave para lograr la autorización y permitió sentar las bases para una respuesta coordinada frente al contexto actual. Como indica Camila, la experiencia del 2019 les fue útil en la medida en que llevó al equipo de educadores del instituto a tener reflexiones profundas, a preguntarse constantemente “cuál es nuestro objetivo al educar, si es solo pasar los contenidos, o si nos vamos a preocupar por la familia, por cuáles son sus necesidades, qué miedos tienen, qué está pasando con la realidad emocional e incluso económica en este tiempo. Tener conversaciones que están relacionadas con la humanidad del acto de educar, no solamente referidas a lo pedagógico”. Estas conversaciones fueron un rico antecedente que permitió que el Instituto tuviese sus prioridades claras y, en consecuencia, reaccionara coordinadamente frente a la pandemia. Esta y otras cosas escucharemos desde la voz de dos de sus protagonistas.

Vista aérea del instituto

La entrevista

¿Cómo ha impactado la cuarentena a su comunidad educativa?

Paula: Las dos primeras semanas tuvimos un trabajo muy potente con los tutores. Abrimos intencionadamente muchos espacios con ellos para encontrar la forma para que estuvieran en contacto permanente con los estudiantes y sus apoderados. Siento que tenemos una oportunidad bien única y se lo dicho al equipo: la tutoría de este año no tiene nada que ver con la de años anteriores porque estamos especialmente cercanos a las familias, quienes están haciendo las veces de tutores, de especialistas y de equipos de convivencia.

Una idea a la que le he dado hartas vueltas esta semana es al concepto de espacio virtual público. Me acuerdo que hace muchos años, cuando empezó Facebook, se hablaba mucho de que la plaza pública se había vuelto virtual. Me agarré un poco de esa idea para transmitirle a los profesores que tenemos una oportunidad única de hacer comunidad en este contexto, en donde el mensaje es: “Tú puedes hacer comunidad, incluso de esta forma, siempre puedes hacer comunidad”. En esa línea, todos los tutores tienen grupos de WhatsApp con sus cursos. Algunos, por ejemplo, están enviando un sonido que hacen sus niños en la sala de clases y todos lo mandan como si estuvieran en la sala. Esto es recurrir a los símbolos que cada curso tiene, a esta complicidad que se va generando, lo cual me emociona mucho, porque es difícil hacer comunidad de esta forma. Otro ejemplo es el caso de “la acogida”, una instancia que decidimos implementar este año en donde los tutores dan la bienvenida del día a su curso durante los primeros 15 minutos. Alcanzamos a tenerla presencialmente durante dos semanas, nada, pero les he pedido a los tutores que se desafíen a hacer esta instancia de manera virtual, con un audio al grupo de WhatsApp en la mañana o al cierre del día. La mayoría está enviando estos audios de buenos días, de ánimo y hay algunos que han tenido el cuidado de hacer acogidas virtuales. Claro, al comienzo engancharon dos o tres niños, pero ahora participan más y saben que a esa hora se conectan para juntarse con el curso.

Creo que en ese sentido le pudimos dar la vuelta a la cuarentena desde las ganas de reunirnos, no desde la obligación de participar, sino que abrir un espacio para quien quiera, que no sea obligación, eso a mí me gusta mucho. Los apoderados nos han dicho que están muy contentos y agradecidos con el trabajo que ha realizado el equipo de tutores, escuchar estos comentarios ha sido muy importante para nosotros, nos fortalece.

Camila: Hay muchas oportunidades que se abren en este período, me lo han reportado así también los profes y los coordinadores de departamento. Hemos alcanzado mayor profundidad en nuestras conversaciones profesionales y humanas, creo que esto nos ha dado la posibilidad a todos de resignificar nuestros roles, de preguntarnos qué nos parece esencial en la educación y rescatarlo para trabajar en ello. Por ejemplo, como en este contexto la inspectoría no es una necesidad presencial en el colegio, está apoyando mucho a los tutores. La idea ha sido que nadie se sienta que no puede aportar desde donde está. Convocar, convocar.

Por otro lado, nos preguntamos constantemente cuál es nuestro objetivo de educar, si es solo pasar los contenidos o si nos vamos a preocupar por la familia, por cuáles son sus necesidades, qué miedos tienen, qué está pasando con la realidad emocional e incluso económica de las familias en este tiempo. Conversaciones que están relacionadas con la humanidad del acto de educar, no solamente con lo pedagógico, que estuvieron muy presentes en el equipo directivo el año pasado, pero que en este momento otros estamentos también lo están viviendo.

Algo nuevo que sucede en este escenario es que en los videos que les mandan los niños a los profesores para promocionar una etapa aparecen las familias, lo cual muestra que estamos teniendo una inmersión distinta en sus vidas y nos permite demostrar de verdad quiénes somos y qué visión de educación tenemos en este colegio. Ha sido una etapa súper rica de crear cosas en comunidad, en donde han surgido muchas ideas porque son muchas mentes pensando en formas de llegar a la familia, cómo actualizarnos, cómo mostrar contenidos de una forma entretenida.

¿Cuál es el rol que buscan que el establecimiento tenga frente a la comunidad en este momento?

Paula: Hemos generado una política de puertas abiertas virtual y eso tiene que ver con buscar convertirnos en este momento en un espacio de apoyo, contención y reconocimiento. Por ejemplo, desde convivencia escolar se están realizando conversatorios semanales con apoderados, que es algo que no habíamos hecho antes. El mensaje es hacernos presentes,  sin grandes pretensiones, y transformarnos en un espacio de encuentro, de reconocimiento y de apoyo mutuo.

Camila:  Es algo que hemos conversado. No hemos resumido una declaración de principios, pero lo hemos conversado con el equipo directivo. Solo agregaría que es un espacio de mucha responsabilidad social. Queremos ser una mano que esté ahí, “con las puertas abiertas” como dice Paula, no sólo como una declaración, sino que una mano que de verdad está ahí para apoyarse. Hay cosas concretas que muestran que tenemos el foco en intervenir profundamente en la sociedad.

Ninguno había vivido una pandemia antes, entonces hay cosas para que las que no hay respuestas y eso le transmitimos también a las familias. Estamos dialogando, estamos conversando todo el tiempo. Podemos seguir conversando y también estamos preocupados de los aspectos sociales reales en los que están inmersas las familias.

Estamos siendo conscientemente una escuela que, ahora más que nunca, mira mucho la singularidad de las familias. No hay decisiones para todos, hay decisiones según contexto. Acá hemos tratado de mirar íntegramente a cada familia de nuestro colegio y ser la escuela que en este momento más podría contribuir con ellas. La singularidad con la que abordamos nuestro trabajo con los estudiantes se extendió también a las familias.

Paula:  Es muy potente el reconocimiento de nuestras familias para acortar brecha. Una escuela que logra reconocer la singularidad socioeconómica y afectiva de los grupos familiares no puede dejar de hacerse cargo también de las diferencias en las que se encuentran cada uno de sus estudiantes. No podemos pedirle a un estudiante que está en el campo, desconectado, que avance como si estuviera en la mitad de la ciudad de Los Andes. Para mí eso es muy potente: Reconocer la singularidad de seguro es una herramienta para acortar brecha.

¿Cómo han debido cambiar los roles de especialistas y tutores? 

Paula: Al menos en mi experiencia, lo que ha pasado es que nos hemos dado el espacio de preguntarnos sobre cuál es el rol que nos hace sentido como tutores. Es una reflexión que también hemos realizado con el equipo de convivencia. Nosotros hemos abierto ese espacio explícitamente con Camila y el equipo. Estamos en un contexto que no conocemos, que nadie conoce, y debemos cuestionarnos juntos qué nos hace sentido.

Camila: Hemos abierto preguntas explícitas para reflexionar juntos. Nos hemos preguntado qué escuela queremos ser en este momento. Ese cuestionamiento se realiza en diferentes niveles: ¿Qué tipo de tutor queremos ser? ¿Qué tipo de mensaje queremos entregar como especialistas? Desde ahí, en este contexto que es muy complejo, buscamos definir qué profesor queremos ser cada uno. ¿Queremos ser la comunidad que pone el foco en los aprendizajes? ¿Les vamos a mandar la ruta y nos vamos a concentrar en eso? ¿Queremos ser más que esa comunidad que se junta para monitorear o promocionar? La cuarentena se está transformando en un periodo de mucha reflexión. No concibo vivir este momento sin tomar acuerdos constantemente y sin analizar permanentemente cómo queremos que nuestros estudiantes vivan este proceso con nosotros. En ese sentido, creo que los aprendizajes puramente continuistas nunca han inspirado a los profesores a quienes les hace sentido Serf, que siempre han visto más el desarrollo de habilidades y se han centrado más en la emoción en la base del aprendizaje.

Éste ha sido el momento para poder hacer mucho, mucho Serf. Ésta también ha sido esa oportunidad, obligada por así decirlo, de demostrar que en esto creemos. Desafiarnos, así como lo hacen los estudiantes, a preguntarnos qué tan preparado me siento yo para enseñar de esta forma. El equipo ha puesto mucho corazón y mucho coraje para decir en qué no se siente preparado y nos hemos apoyado entre nosotros para contenernos, pero sobre todo para compartir esas habilidades que el otro tiene.

Paula: Vivimos la personalización también en nuestra definición de roles, en cómo acompañamos a cada tutor. Hay ejes comunes, como el reconocimiento de la singularidad, el trabajo colaborativo y la personalización, que son intransables, pero también queremos ser muy pertinentes. Más que el cambio del rol, nos volvimos a preguntar cómo queremos que se lleven a cabo nuestros roles.

Camila: También nos preguntamos cómo se siente cada uno en ese rol. Eso marca otro matiz porque, en el fondo, la personalización o singularidad de la que hablábamos antes -que está muy presente en el estudiante y ahora pasa de manera muy marcada a la familia- también la estamos viviendo nosotras como coordinadoras cuando acompañamos a nuestros equipos. Para mí, acompañar a los departamentos es una tarea distinta para cada uno de ellos, llevo pautas de ideas que adquieren focos distintos, alcanzan profundidades distintas. Creo que desde nuestra función estamos tratando de agudizar mucho el ojo en relación a qué necesitan nuestras familias, pero también en qué necesita cada uno de los integrantes de nuestros equipos para poder desarrollar esa idea de educación que hemos construido en conjunto.

¿Qué creen ustedes que ha sido lo más importante para poder sostener esta adaptación del colegio a su comunidad?  

Camila: El proceso de Autorización en Serf, que vivimos en conjunto con Grupo Educativo año pasado, sgnificó una buena oportunidad para afianzar y concretar instancias de coordinación, comunicación y confianza en el colegio. La autorización era una meta común que nos tocó vivir en pleno estallido social, con lo cual estuvimos todos muy exigidos y a la vez muy mentalizados. Tuvimos que ensayar muy bien la comunicación que teníamos y la explicitación de cosas. Uno puede pensar que hacer las cosas explícitas es sencillo, pero hacerlo de manera concreta es algo que se olvida permanentemente, sin embargo, hemos aprendido a hacerlo ya que cuando lo hacemos trae mejores resultados. Por lo anterior, cuando tenemos que hablar tratamos de hacerlo de una forma bien honesta, clara, directa y profunda.

Otra cosa fundamental es la disposición, grado de comunidad y confianza que habíamos logrado antes de esto. El término del año lectivo 2019 de los estudiantes fue un tremendo desafío y llegamos a la conclusión de que lo hicimos de la mejor manera posible. Creemos que tuvimos un muy buen resultado y eso nos da la confianza para enfrentar este escenario de pandemia de manera similar: Con harta comunicación, con harta coordinación, confiando mucho en el trabajo del otro.

Paula: Para mí la clave es el acompañamiento y retroalimentación constante. Tener las conversaciones difíciles, no capearlas, no hacer del error un tabú o de una incertidumbre un defecto. Cuando los profesores me dicen: “No sé cómo hacer esto”, siempre les digo que está todo bien. Quizás todavía no respondemos todas las preguntas, pero siento que poco a poco hemos podido lograr que los profesores se acerquen a nosotros para consultar nuestras opiniones o para discutir más que para preguntar cómo hacer las cosas.

¿Cuáles son los mayores desafíos que ven de ahora en adelante y qué ideas han aparecido para poder abordarlos?

Paula: Un gran desafío para nosotros es poder sostener esta comunidad virtual que hemos construido. Lograr efectivamente esta política de puertas abiertas que se ha dado espontáneamente, que los papás se sientan con la confianza de participar y opinar, que los tutores sientan ese vínculo estrecho y lo alimenten más allá de la cita de tutoría, de la cita de seguimiento y la reunión de apoderados. Seguir haciendo comunidad, para mí ése es el principal desafío.

Camila: Muy de acuerdo. Mantener ese sentido de comunidad convocando a gente que por a, b o c motivos no se han integrado, gente que se ha quedado afuera de este espacio, para que después logren sumarse. Mantener esto y en el futuro cercano subir rápidamente al carro a esas familias.

¿Qué tipo de cambios creen que va a implicar esta situación para el Instituto?

Camila: Desde mi coordinación hay cosas que ya están más establecidas, como el acompañamiento y la retroalimentación, pero creo que para nosotros probablemente queden instalados el sentido de por qué estamos educando de forma mucho más vivencial. Estará más presente en la planificación el cuidado emocional del estudiante, el trabajo interdisciplinario y la creación de temas interdisciplinarios.

Paula: Se hace muy evidente en este contexto que la experiencia de aprendizaje es mucho más que lo académico. Siento que hasta ahora existía cierto tabú en relación con todo lo que no era curricular o todo lo que no era clima de aula y nos vamos a tener que hacer cargo. El hecho de que estemos en las casas nos permite ver con mayor nitidez que las diferentes circunstancias de los estudiantes implican distintas oportunidades de acceso al aprendizaje. Es es una realidad que no se puede ignorar.

Por otra parte, hay un desafío que hemos tenido presente desde del año pasado: Aquí convivimos, entonces tenemos que preguntarnos explícitamente cómo se aprende a convivir. Así como aprendes ciencias y te haces preguntas sobre ciencias, también hay que preguntarse cómo aprendes a convivir. Esa es una responsabilidad para todos los que trabajamos en un colegio.

¿Qué mensaje les gustaría compartir con la #RedSerf y otras comunidades educativas?

Paula: El equipo docente y los asistentes de la educación terminamos el año pasado con una capacitación enmindfulness. Ahí hubo algo que como equipo nos quedó muy marcado y es que uno no enseña lo que dice ni lo que hace, uno enseña lo que es. El ejercicio de aceptar y acoger las emociones que a uno le surjan, reconocer que son pasajeras y no enjuiciarnos ha marcado nuestro quehacer. En esta situación de cuarentena se ha hecho muy evidente la importancia de tratarnos con cariño como equipo y también de usar el humor. Para mí, ésas han sido las claves. Siento que es muy importante la humildad, el cariño, el cuidado, intentar acompañar sin juicios. Al menos a mí esas ideas se me han hecho súper importantes para trabajar en esta situación y formar equipo.

Camila: Me gustaría agregar que cuando una comunidad se hace las preguntas difíciles, incómodas, para recordar en qué creen, para recordar que la base de lo que creemos es la educación, aparecen los conceptos que mencionó Paula, sin ellos no se puede educar. Sin esa contención, sin el trabajo comunitario, sin la paciencia, sin la amabilidad entre adultos, pero también sin considerar a la familia, no estás educando.

Pienso también que, en este momento, el mensaje más importante para los profesores es que una educación construida desde la convicción, la pasión y la sencillez podría ser lo que permita llegar al alma de tus estudiantes y construir desde ahí. Hay que compartir mucho esta idea -que fue un símbolo para nosotros como profesores y que nos hizo mucho sentido- que nuestros estudiantes no aprenden lo que declaramos, aprenden lo que somos. Entonces, estamos tratando de ser la sociedad que les queremos ofrecer. La sociedad que les queremos enseñar a ser. Creo que como colegio ése podría ser el desafío, convertirnos en el espacio en que cada comunidad sueña, ser el espacio que nuestros estudiantes el día de mañana tengan, transformen y vivan.

Finalmente, que la educación se entrega a cada estudiante y a cada familia, por ende no hay una educación igual para todos. La educación tiene que ser un acto pertinente, singular, amoroso y muy dialógico.