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Pascual Baburizza Soletic nació
el 28 de Abril de 1875 en Kolocep, una pequeña isla cercana a la histórica
ciudad de Dubrovnik, en Croacia. Su infancia transcurrió en un período de
grandes convulsiones político sociales en la zona de los Balcanes, que se
encontraba bajo la dominación del Imperio Austro Húngaro. La pobreza y la
incertidumbre lo lanzó, muy joven, en la búsqueda de un milagro que salvara su
existencia y la de su familia. Llegó al norte de Chile, con 17 años de edad,
atraído por el auge económico del salitre. Vivió los peores rigores de la
pobreza y la nostalgia en un mundo que no era el suyo, en una adolescencia ajena,
en una ciudad polvorienta, donde reinaba la naturalidad del desierto en la
esperanza de muchos inmigrantes.
Don Pascual Baburizza llega a Chile e inmediatamente busca trabajo, se emplea en una ferretería, de la que luego se retira para contratarse en una mercería, los vecinos rápidamente notaron que este joven croata tenia buena disposición para el trabajo organizado y perseverante, y por eso surgió rápidamente, no tarda mucho en llegar a ocupar un alto puesto en el ferrocarril salitrero de Iquique, para luego, por sus características personales, llegar a ser socio de una industria que abastecía de carne a algunos veleros que llegaban al puerto. Se hizo experto en este negocio, de tal forma que pronto tomo a su cargo el suministro de la mayoría de las oficinas salitreras, empezó a comprar carne directamente, venia él mismo a seleccionar el ganado a los fundos de los valles de Aconcagua, O´Higgins y Colchagua, en estas vistas a la zona central del país se inspiro para crear más tarde un conjunto de empresas agrícolas.
El 11 de Noviembre de 1918, veintiséis años después de su llegada a Chile, termino la guerra en Europa, el regocijo de los croatas fue enorme, sé penso que desearían volver a su tierra natal, para invertir allá los dineros que habían reunido. Pero fueron muy pocos los que abandonaron el país, revelaban así mucha gratitud a la tierra que los había acogido. Don Pascual Baburizza se queda y continúo desarrollando con gran ánimo y perseverancia sus empresas, incursionando con mucho éxito en el negocio del salitre, llegando a ser una de las fortunas más importantes de América.
Instituto Agrícola Pascual Baburizza
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